El paso de tortilleras a mujeres lesbianas

Durante el siglo XX, se importó desde latinoamérica el término “tortillera”, una forma de llamar a las mujeres que se sentían atraídas por otras mujeres. Cabe decir que por aquellos lares, las tortilleras son también mujeres que fabrican tortillas de trigo o maíz, las llamadas “arepas”, que son consumidas habitualmente en estos países del Sur de América; pero os quedará claro que, en este caso, los tiros no iban por ahí, y que este apelativo no tenía nada que ver con mujeres empresarias ni tampoco con una manera amable de denominar a las mujeres que tenían esta tendencia sexual.

El término “tortillera” pertenece al argot lésbico, y aunque no se sabe muy bien de dónde procede exactamente, al parecer la teoría más probable es que sea una palabra derivada del latín tortus, que significa torcido; de hecho, en español correspondería al vocablo torticera, que significa, y cito textualmente: ” Injusto, no conforme con la razón o las leyes”. ¿No os parece una explicación más que probable? Si tenemos en cuenta que durante mucho tiempo, y hoy en día también, una de las formas de calificar a las lesbianas xxx ha sido “desviadas“, y sus relaciones  amorosas “contra-natura“, pues la verdad es que no puede estar más claro.

Tortillera o torticera vendría a ser la traducción literal del vocablo inglés queer, que también significa torcido, y que de hecho es la manera despectiva de llamar a las lesbianas en ese idioma. En curioso cómo a veces damos la vuelta al lenguaje para vejar e insultar a una persona o a un colectivo, pero eso es una virtud innata al ser humano, jejeje, y como ves en todos los idiomas somos igual de imaginativos, ¿no te parece?

Por cierto, hay otra explicación para la palabra tortillera como denominación de mujeres homosexuales. Entre risas puedes escuchársela a Jesusa Rodríguez, una gran artista mexicana, lesbiana, feminista y activista social; mirad el vídeo y sacad vuestras propias conclusiones:

lesbianasAhora bien, ya estamos en el siglo XXI, después de años y años de lucha  de los colectivos feministas y homosexuales, y por suerte las lesbianas jóvenes ya no están dispuestas a que se les llame tortilleras. No hay nada torcido, ni antinatural, ni irracional en su forma de amar y vivir el sexo, y eso quieren dejarlo muy claro. Ahora ninguna de ellas piensa en esconder su atracción por otra mujer, y gracias a la aprobación del matrimonio homosexual en muchos países, también pueden hacerla legal, y todo esto sin escándalos ni estridencias, que es precisamente lo que están buscando: la normalización de su forma de ser, con sus virtudes y sus defectos, que también los tiene, como toda relación entre persona.

Por cierto, otro término que también quieren eliminar es ése que suele usarse para hablar de lesbianas haciendo el amor: “haciendo la tijereta“. Para estas mujeres, la frase es tan indignante como si, para hablar de un hombre y una mujer en la misma situación, dijéramos que “hacen el perro”. Se supone que las relaciones sexuales unen a las parejas y les permiten demostrarse todo lo que sienten la una por la otra, y no parece que la postura a la hora de hacerlo sea importante, ¿no? ¿Por qué entonces poner un nombre a esa demostración de afecto entre las personas, sean o no del mismo sexo?

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