¿Qué le regalarías a una amiga lesbiana?

Está claro que no hay que discriminar ni diferenciar a nadie por su sexo, y mucho menos por su opción sexual, pero a veces en la vida se presentan ocasiones que nos llevan, sin quererlo ni pretenderlo, a dudar sobre esta afirmación, o por lo menos nos ponen en una disyuntiva poco cómoda pero muy real. Y hoy, noche de Reyes, es precisamente una de esas ocasiones, aunque la decisión la hayamos tomado días atrás. Y es que, ¿qué es lo mejor para regalarle a una mujer a la que le gustas las otras mujeres?

Bien, lo razonable, por supuesto, sería decir que no importa a quién le guste follarse a esa mujer, sino sus gustos en general, o mejor alguno en particular; pero siempre como un ente individual, sin generalizar y pensando en sus circunstancias personales. La teoría funciona así perfectamente, pero yo, que tengo muchas amigas lesbianas, no lo tengo tan claro, y creo que a veces, aunque nos parezca mal, hay que hacer caso a ciertos estereotipos para salir triunfante a la hora de hacer un regalo a una tortillera.

¿Qué regalos serían los más apropiados para unas jovencitas lesbianas? Pues aquí habría que tirar claramente de suposiciones, y mucho más si no es alguien tan cercano, pero curiosamente siempre suele salir bien. Hace unos añitos, cuando todas éramos unas jovencitas, boyeras o no, teníamos algo todas en común: las ganas de sexo, ya fuera de la opción que fuera; y entonces, cómo no, brillaban los regalos dirigidos a eso, como toda clase de juguetes sexuales, en especial los consoladores, ya fueran vaginales o anales. No es que las lesbianas fueran más calientes que las que nos llamábamos hetero, pero está claro que para nosotras siempre se nos haría más fácil encontrar un miembro viril, de carne o plástico, que nos apañara una buena penetración; o al menos esa es la impresión que tenía, que mis amigas tortilleras recibían esto regalos con más ilusión.

Aunque bueno, vuelvo a decir que a cualquiera de nosotras nos hacía ilusión un vibrador, así que a lo mejor lo recuerdo con exageración. Pero , ¿sabéis qué? Hemos cumplido años, nos acercamos a la madurez, y todavía me sigue pareciendo un regalo extraordinario con el que siempre se acierta. ¿Les parecerá lo mismo a mis amigas lesbianas? Os lo diré pronto, en cuanto pueda hablar con ellas después de esta noche, y me cuenten qué les ha parecido este obsequio de mi parte. Pero ya os adelanto que dudo que a ninguna le haya desagradado, jeje, sobre todo teniendo en cuenta que no tiene que ser un objeto para usarlo sólo a solas, sino que puede dar mucho juego en pareja.

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